Asedio y captura de Tiro
Consolidación de los Estados latinos del Este · Tiro (hoy Sur, Líbano)
Resumen
Desde noviembre de 1123 hasta julio de 1124, Balduino II, apoyado por la flota veneciana del dux Domenico Michiel y por contingentes de Francia, sitió Tiro, el último puerto fatimí importante de la costa. Los latinos construyeron torres gigantes, bombardearon implacablemente las murallas y asfixiaron la ciudad con un completo bloqueo marítimo. Agotada por el hambre, la guarnición capituló el 7 de julio de 1124.
Contexto histórico
Tras la toma de Sidón y Beirut, el Reino de Jerusalén quiso asegurar todo el litoral para garantizar las comunicaciones con Occidente. El Pactum Warmundi firmado con Venecia en 1123 garantiza el envío de una imponente flota a cambio de privilegios comerciales. Los señores de Provenza, Champaña y Normandía respondieron al llamamiento pontificio de completar la conquista de los puertos levantinos.
Tácticas
El asedio combinó un estricto bloqueo naval (galeras venecianas cerrando el puerto exterior con cadenas y brulotes) y operaciones de ingeniería terrestre: torres rodantes, socavamiento de los cimientos, catapultas golpeando el muro norte. Las salidas fatimíes fueron rechazadas por los caballeros provenzales, mientras que la flota impidió cualquier reabastecimiento, obligando a la rendición.
Consecuencias
La caída de Tiro completa la cadena de puertos libres entre Ascalón y Antioquía, garantizando un suministro continuo de hombres y mercancías procedentes de Francia e Italia. Venecia obtiene un gran distrito autónomo y exenciones fiscales, lo que convierte a Tiro en un centro del comercio mediterráneo. Los ingresos aduaneros permitieron a Balduino II financiar guarniciones y fortificaciones.