Batalla de Salkhad
Gran revuelta siria contra el mandato francés · Salkhad, Jabal al-Druze, Siria (mandato francés)
Resumen
La batalla de Salkhad fue una gran ofensiva llevada a cabo por el ejército francés para controlar el flanco sureste de Jabal al-Druze. Esta ciudad simbólica, antiguo bastión de la rebelión, se convirtió en teatro de enfrentamiento directo entre las columnas motorizadas francesas y los últimos contingentes de la insurrección organizada. Después de varios días de intensos combates y bombardeos urbanos, Salkhad cayó en manos de las tropas coloniales. Esta victoria abrió el camino a la reconquista sistemática de las altas mesetas drusas.
Contexto histórico
Tras la victoria francesa en al-Qrayya, el mando francés decidió atacar rápidamente Salkhad para evitar la reorganización rebelde. Este bastión histórico de la familia al-Atrash todavía concentraba una importante red logística y una población favorable a la revuelta. La ciudad, encaramada en un terreno elevado y rodeada de huertas y muros de piedra basáltica, ofrecía una sólida posición defensiva. Pero las fuerzas drusas se vieron debilitadas por meses de combates, pérdidas crecientes y un aislamiento internacional cada vez mayor.
Tácticas
La batalla se inició con un cerco progresivo realizado por tres columnas coordinadas, con apoyo de artillería de campaña y bombarderos Bréguet 14. Las tropas francesas avanzaron casa por casa, utilizando tanques Renault FT para romper los focos de resistencia. Los insurgentes drusos organizaron una defensa tenaz, colocando trampas improvisadas y utilizando callejones estrechos para emboscadas. A pesar de esto, los ataques coordinados y el uso masivo de la aviación permitieron que los defensores se vieran abrumados. Los combates continuaron en las colinas circundantes después de la caída de la ciudad.
Consecuencias
La caída de Salkhad asestó un duro golpe a la rebelión drusa. La captura de la ciudad debilitó la coordinación entre las diferentes tribus y privó a los insurgentes de una base de operaciones vital. El ejército francés reforzó su posición en el sur de Siria y consolidó una estrategia de asfixia de Jabal al-Druze. Políticamente, esta victoria se utilizó en París para justificar la intensificación de la guerra y reforzar la autoridad del Alto Comisionado. También provocó el éxodo de numerosas familias drusas hacia zonas montañosas más inaccesibles.