Luchando en Souchez y el Laberinto
Primera Guerra Mundial - Ofensivas de otoño de 1915 · Souchez – Laberinto – Givenchy-en-Gohelle, Artois, Paso de Calais, Francia
Resumen
Los combates en Souchez y el Laberinto en el otoño de 1915 prolongaron la gran ofensiva de Artois. Alrededor del pueblo destruido de Souchez, las crestas de Givenchy y el sector fortificado del "Laberinto", franceses y alemanes participaron en asaltos y contraataques casi a diario. Las tropas francesas intentaron consolidar los logros de primavera y capturar las últimas posiciones dominantes alemanas antes del invierno. El sector del Laberinto, una compleja red de trincheras, refugios de hormigón y galerías subterráneas, se convirtió en teatro de combates de extrema intensidad: ataques con granadas, guerra con minas, combates cuerpo a cuerpo en la oscuridad de los túneles. A pesar de los avances locales, la ofensiva se estancó y el frente permaneció prácticamente sin cambios al final del año.
Contexto histórico
Después de los fracasos de los avances de Artois y Loos, el mando francés deseaba mantener la presión sobre los alemanes en el estratégico sector minero del norte. La región de Souchez, ya destruida por los combates de primavera, fue defendida con uñas y dientes por tropas alemanas atrincheradas en profundas fortificaciones. El "Laberinto" fue el nombre que dieron los soldados de infantería franceses a un conjunto de trincheras, túneles y puestos fortificados construidos por los alemanes en la cresta entre Souchez y Neuville-Saint-Vaast. El duro invierno, el barro y la falta de socorro agravaron aún más el sufrimiento de los combatientes.
Tácticas
Los ataques fueron llevados a cabo por grupos de asalto especializados, utilizando granadas, picos y explosivos para avanzar metro a metro a través de la red del Laberinto. La artillería francesa golpeó implacablemente las trincheras alemanas, pero la profundidad de los refugios y la resistencia de los defensores hacían que cualquier avance fuera muy costoso. Los alemanes contraatacaron sistemáticamente, a veces retomando posiciones perdidas el día anterior. La guerra con minas (colocar explosivos debajo de las trincheras enemigas) se convirtió en una práctica común. La falta de suministros, el frío y el cansancio minaron la moral de ambos bandos.
Consecuencias
Los combates de 1915 en Souchez y el Laberinto no lograron ningún resultado estratégico: las pérdidas fueron espantosas para las ganancias de terreno infinitesimales. El sector se convertiría, junto con Verdún y el Somme, en uno de los símbolos del martirio del frente norte. Las lecciones tácticas de estos enfrentamientos (importancia de la guerra subterránea, adaptación a la defensa en profundidad, necesidad de nuevas armas) influirían en las ofensivas de 1916. El Laberinto seguiría siendo uno de los lugares más mortíferos y memorables en la memoria de los soldados franceses.