Batalla de Saint-Mihiel (ofensiva de junio a julio de 1915)
Primera Guerra Mundial - Frente Oriental · Saint-Mihiel, Mosa, Francia
Resumen
La batalla de Saint-Mihiel de 1915 marcó la primera gran ofensiva francesa para reducir el saliente alemán que amenazaba la línea Verdún-Bar-le-Duc. Durante más de un mes, el 2.º y 3.º ejército francés lanzaron una serie de ataques coordinados, en particular alrededor de las aldeas de Les Éparges, Apremont, Bois-le-Prêtre y la cresta de Calonne. A pesar de la intensa preparación de artillería y los repetidos asaltos, las defensas alemanas, atrincheradas en alturas boscosas y posiciones concretas, se mantuvieron firmes. Las ganancias territoriales francesas fueron mínimas, obtenidas a costa de grandes pérdidas en combates de minas, trincheras y madera con trampas explosivas. La ofensiva se agotó a mediados de julio sin un resultado estratégico decisivo.
Contexto histórico
Desde septiembre de 1914, los alemanes ocupaban el "saliente" de Saint-Mihiel, que amenazaba las comunicaciones entre Verdún y el resto de Francia. Reducir este bolsillo se convirtió en una prioridad para Joffre, quien confió la tarea a los ejércitos orientales. El terreno era particularmente desfavorable: colinas boscosas, redes de trincheras, crestas que dominaban la llanura de Woëvre. Los alemanes habían transformado cada colina, cada bosque en una fortaleza, un terreno minero y habían instalado una defensa en profundidad. La ofensiva tenía como objetivo reconquistar la cresta de Éparges, una posición clave para la observación y el control del valle del Mosa.
Tácticas
El ataque comenzó con bombardeos masivos de artillería pesada, seguidos de asaltos de infantería en laderas boscosas y redes de alambre de púas. Los franceses utilizaron masivamente minas y zapadores por primera vez para intentar volar posiciones enemigas. Los combates en torno a Les Éparges, Bois-le-Prêtre y la trinchera de Calonne se volvieron emblemáticos de la guerra de desgaste: ataques con granadas, guerra con minas, bombardeos constantes, contraataques alemanes cada noche. Se utilizó la aviación para reconocimiento y corrección de incendios, pero el clima y el terreno limitaron el progreso.
Consecuencias
La ofensiva de Saint-Mihiel no logró reducir el saliente alemán: se conquistaron algunas crestas y bosques, pero la bolsa permaneció en su lugar hasta 1918. Las pérdidas fueron particularmente elevadas frente a ganancias irrisorias: Les Éparges, en particular, se convirtió en un símbolo del absurdo y el horror de la guerra de posiciones. La batalla inspiró numerosos testimonios literarios (Maurice Genevoix, Louis Pergaud, etc.). Para el personal, la batalla destacó la extrema dificultad de atacar terrenos fortificados y presagió el infierno de Verdún. Saint-Mihiel seguiría siendo, hasta la ofensiva estadounidense de 1918, una pesadilla logística y humana para los franceses.