Captura de Roma
Campaña italiana (Segunda Guerra Mundial) · Roma, Italia
Resumen
Después del avance de la Línea Gustav en Monte Cassino, las fuerzas aliadas avanzaron rápidamente hacia Roma. Si bien las tropas francesas se afianzaron en la región de Tívoli, al este, y continuaron luchando en las colinas, fueron las tropas estadounidenses las primeras que entraron en la ciudad el 4 de junio. La presencia francesa en las inmediaciones y su papel en la maniobra de cerco fueron decisivos para desorganizar la retirada alemana.
Contexto histórico
La campaña italiana tenía como objetivo limpiar la península italiana de las fuerzas del Eje. Después de Monte Cassino, la Wehrmacht optó por una retirada organizada hacia la Línea Gótica. Las fuerzas francesas, exhaustas pero aún avanzando, liberaron varias localidades alrededor de Roma y ayudaron a inmovilizar a los alemanes, permitiendo el cerco estadounidense.
Tácticas
El avance aliado se basó en un doble ataque: una maniobra en el flanco occidental (a través de Anzio y la costa del Tirreno) y una presión frontal a través de las montañas. Los franceses despejaron las alturas, impidiendo cualquier redespliegue alemán. La velocidad de la acción aliada impidió que la Wehrmacht fortificara Roma, que fue declarada ciudad abierta para evitar la destrucción.
Consecuencias
La captura de Roma marcó un punto de inflexión psicológico: como primera capital del Eje en caer, representó una gran victoria simbólica. Para Francia, esta operación confirmó el valor estratégico del Cuerpo Expedicionario Francés. Sin embargo, se vio rápidamente eclipsado por el desembarco de Normandía, que se produjo dos días después (6 de junio).