Asedio de Narbona
Las campañas de Charles Martel contra los omeyas · Narbona, Septimania (Francia moderna)
Resumen
En la primavera de 737, Carlos Martel lanzó una importante campaña contra las posesiones omeyas en Septimania y sitió Narbona, un bastión musulmán y puerta de entrada a las invasiones en la Galia. A pesar de una serie de victorias sobre las ciudades vecinas y del cerco de la ciudad, los defensores resistieron gracias a la llegada regular de refuerzos por mar desde Al-Andalus. Los francos ganaron varias batallas alrededor de la ciudad pero no pudieron capturarla. Ante nuevas amenazas en el norte, Charles Martel levantó el asedio en otoño.
Contexto histórico
Tras la batalla de Poitiers (732), Carlos Martel pretendía eliminar definitivamente la amenaza musulmana en el sur de la Galia. Dirigió una expedición a Septimania, región bajo control omeya desde 719. Las principales ciudades costeras cayeron o fueron arruinadas por los francos, pero Narbona, poderosamente fortificada, se benefició del apoyo constante de la flota omeya. La ciudad resistió un asedio prolongado, protegida por sus murallas y abastecida por mar.
Tácticas
Charles Martel utiliza una estrategia de asedio clásica: bloqueo terrestre, ataques contra las murallas, intentos de cortar las líneas de suministro. Los omeyas, dueños del mar, lograron mantener suministros suficientes y enviaron refuerzos desde España. Varios combates campales tuvieron lugar en las afueras de Narbona, pero la ciudad resistió. Carlos Martel, obligado a afrontar revueltas y amenazas en su retaguardia, tuvo que levantar el asedio sin poder forzar la capitulación.
Consecuencias
El asedio de Narbona marcó un cese temporal de la expansión franca en el sur: la ciudad siguió siendo un bastión musulmán hasta 759. Sin embargo, la campaña de Carlos Martel debilitó permanentemente la presencia omeya en Septimania: las ciudades vecinas fueron retomadas o destruidas, los aliados locales de los omeyas fueron eliminados y la región estuvo bajo la constante amenaza de los francos. Esta acción preparó el camino para la reconquista carolingia liderada por Pipino el Breve veinte años después.