Batalla de Lizaine
Guerra franco-prusiana · Alrededor del río Lizaine, cerca de Héricourt, Alto Saona, Francia
Resumen
La batalla de Lizaine enfrentó al ejército del Este del general Bourbaki contra un cuerpo alemán comandado por el general von Werder. Bourbaki intentó romper el asedio de Belfort y hacer retroceder a las fuerzas alemanas hasta la línea Lizaine. A pesar de la superioridad numérica, los franceses no lograron perforar el frente enemigo. Agotado, hambriento y mal dirigido, el ejército de Bourbaki se desintegró, lo que provocó una dramática retirada hacia Suiza.
Contexto histórico
El Ejército del Este fue enviado al lejano oriente de Francia para intentar aliviar el asedio de Belfort. Bourbaki, sin experiencia en el mando de un ejército de esta escala, luchó por coordinar sus tropas en condiciones invernales muy duras. El adversario, bien atrincherado en el río Lizaine, se benefició de una posición defensiva ventajosa.
Tácticas
Bourbaki enfrentó a sus tropas en varias columnas en un frente amplio, con ataques frontales mal sincronizados. Los alemanes, bien equipados y organizados, ofrecieron una fuerte resistencia, especialmente a través de su artillería. Los intentos de cruzar el Lizaine fracasaron debido al fuego cruzado. Una contraofensiva alemana en el flanco francés el 17 de enero provocó la ruptura de líneas y el pánico entre las tropas francesas.
Consecuencias
La derrota precipitó la derrota del Ejército del Este. Incapaz de reorganizarse, Bourbaki inició una retirada desesperada hacia el Jura. Más de 80.000 soldados franceses cruzarían la frontera suiza el 1 de febrero y serían internados. Esta derrota acabó con toda la capacidad ofensiva francesa. Sin embargo, Belfort aguantaría hasta el armisticio. La batalla de Lizaine ilustra la mala coordinación de los ejércitos republicanos frente al rigor prusiano.