Batalla de Jaffa
Guerras entre los Estados cruzados y los fatimíes de Egipto · Jaffa, Reino de Jerusalén (actual Israel)
Resumen
El 27 de julio de 1105, Balduino I se enfrentó a una nueva invasión fatimí cerca de Jaffa dirigida por Al-Afdhal y reforzada por contingentes selyúcidas de Damasco. Dividió a sus caballeros en cinco escuadrones apoyados por la infantería y los arqueros genoveses recién desembarcados. Después de varios choques frontales, la reserva real empujó el centro enemigo mientras una incursión de los caballeros de Jaffa atacaba la retaguardia fatimí, transformando la batalla en una derrota.
Contexto histórico
El fracaso de Ramla en 1102 mostró la fragilidad del reino. Durante tres años, Balduino reforzó las fortificaciones de Jaffa, negoció el apoyo de los marineros pisanos y genoveses y reagrupó a los caballeros supervivientes de Galilea y Nablus. Los fatimíes, que querían retomar la costa palestina, regresaron con un ejército compuesto: regimientos sudaneses, arqueros armenios, caballería beduina y un destacamento turco comandado por Toghtekin.
Tácticas
Balduino combina cargas pesadas y apoyo de arqueros: cada escuadrón está flanqueado por peatones que miran fijamente al enemigo. El rey mantiene una reserva montada que utiliza para romper el centro. Desde el puerto, los barcos genoveses dispararon contra el ala fatimí. Cuando los egipcios intentaron rodear al ejército franco, la salida coordinada de la guarnición de Jaffa y la carga de la reserva provocaron el colapso de la línea enemiga.
Consecuencias
La victoria de Jaffa garantizó la seguridad marítima del reino durante más de una década y puso fin a las grandes ofensivas fatimíes. Balduino puede lanzar incursiones hasta Ascalón, reforzar las guarniciones de la llanura y atraer nuevos contingentes de Francia e Italia. El prestigio real aumentó entre las repúblicas marítimas, condición esencial para las posteriores conquistas costeras.