Batalla de Harrán
Expansión franca en Siria: choque contra los selyúcidas · Harran, Alta Mesopotamia (actual Türkiye/Siria)
Resumen
En la primavera de 1104, Balduino II de Edesa y Bohemundo de Antioquía sitiaron Harran para controlar la ruta comercial a Mosul. Cuando Sökmen de Artuq y Jikirmish de Mosul llegan para rescatar la ciudad, los francos abandonan el asedio y se reagrupan en la llanura de Balikh. Los turcos simulan una retirada; el ala antioqueña que los perseguía quedó aislada y los jinetes turcos retrocedieron sobre el ejército de Edesa, que fue rápidamente aplastado. Balduino II y Joscelin de Courtenay son capturados mientras el resto del ejército se dispersa.
Contexto histórico
Desde 1101, los príncipes francos han tratado de bloquear las fronteras orientales del reino de Jerusalén. La captura de Harran proporcionaría un puente sobre el Éufrates y el control de las rutas de las caravanas hacia Mosul. La coalición turca, alertada por el asedio, reúne a las fuerzas artuqidas y danesmendidas y a los contingentes de Mosul. Confiados tras la conquista de los territorios sirios, los francos alinearon dos cuerpos distintos: las tropas de Edesa al mando de Balduino II y el ejército de Antioquía dirigido por Bohemundo y Tancredo.
Tácticas
Los comandantes turcos explotaron la movilidad: fingieron una retirada hacia la estepa y se dispersaron en pequeños grupos de arqueros montados provocando una persecución desordenada. El ejército franco, dividido y mal coordinado, quedó atrapado en un movimiento de pinza. Los jinetes turcos concentran sus cargas en el estandarte de Balduino, rompen su guardia personal y capturan a los líderes; el ala antioqueña, aislada del resto del ejército, huyó hacia Edesa mientras sufría un acoso continuo.
Consecuencias
La derrota de Harran fue el primer gran desastre de los Estados latinos. Edesa queda sin derramamiento de sangre, Tancredo asume la regencia del condado y se interrumpe la expansión hacia Mesopotamia. Bohemundo regresó a Occidente en busca de refuerzos mientras Balduino II permaneció cautivo hasta 1108. El fracaso animó a los emiratos vecinos a aumentar las incursiones contra Antioquía y Edesa, lo que obligó a los francos a adoptar una postura defensiva.