Batalla de Beni Bou Yahi
Guerra del Rif · Beni Bou Yahi, Rif central, protectorado francés de Marruecos
Resumen
El 7 de septiembre de 1923, las fuerzas francesas atacaron las alturas de Beni Bou Yahi, una zona tribal estratégica que une el Rif oriental con el macizo de Alhucemas. La ofensiva tenía como objetivo desorganizar la retaguardia logística de Abdelkrim antes de una importante operación prevista para el año siguiente. Los combates fueron violentos, con una feroz resistencia rifeña en un relieve extremadamente favorable a los defensores. La potencia de fuego francesa, en particular artillería y bombardeos aéreos, finalmente obligó a los combatientes rifeños a abandonar sus posiciones.
Contexto histórico
Después de éxitos parciales en 1922-1923 en el sur y el oeste del Rif, los franceses planearon una reconquista metódica del territorio rebelde. El pueblo fortificado de Beni Bou Yahi fue un cierre natural en el corazón de las disposiciones rifeñas. Su captura abriría el camino a la reconquista de la región de Ajdir y del macizo de Alhucemas. También fue una operación psicológica destinada a debilitar el prestigio local de Abdelkrim entre las tribus que aún dudaban en apoyarlo plenamente. Por tanto, la batalla marca una transición hacia una guerra más estructurada.
Tácticas
El ataque comenzó con intenso fuego de artillería y ataques aéreos dirigidos a colinas y aldeas fortificadas. Las tropas terrestres avanzaron en sucesivas líneas de asalto, protegidas por secciones de ametralladoras y morteros. Los goumiers marroquíes se utilizaron para flanquear y maniobras de flanco, mientras que los legionarios avanzaban hacia el centro de las posiciones enemigas. Los rifeños intentaron un contraataque a última hora de la tarde por el flanco izquierdo, pero fue interrumpido por una rápida reacción de los cazadores alpinos.
Consecuencias
La victoria en Beni Bou Yahi permitió a Francia afianzarse en una zona hasta entonces inviolable por las fuerzas coloniales. Cortó una línea de suministro crucial para los rifeños y desorganizó a varias tribus leales a Abdelkrim. Este éxito reforzó la coordinación entre el mando francés en Marruecos y el español, que por su parte preparaban el desembarco de Alhucemas. Políticamente, confirmó el compromiso irreversible de Francia con una guerra colonial a gran escala, que pronto movilizaría a más de 100.000 hombres.